Cuando Holden rechazó su sueño por quedarse en su casa junto a su hermana, me pareció para él una victoria y una derrota. Creo que, por una parte, le iría bien seguir con su familia para poder guiar a su hermana pequeña y, junto a ella, ser feliz. Pero, por otro lado, él solamente tenía un sueño y, al rechazarlo para siempre, se podría arrepentir.
Él quería ser “el guardián entre el centeno” para ayudar a la gente y sentirse bien. Creo que yo nunca trabajaría en algo tan arriesgado, aunque sea bonito. Me parece que Holden, a pesar de todo, era un joven muy valiente. Quería mucho a su hermana y lo único que le hacía feliz era verla sonreír. Me gustó mucho el final y pienso que yo haría lo mismo.
En mi opinión, el libro era bonito, porque las historias eran divertidas o entretenidas, pero en alguna ocasión empezaba a contar algo y se enrollaba contando otra cosa. Eso es lo que menos me ha gustado. En general, lo he leído a gusto.